VIVIAN se quedó mirando su teléfono mucho después de que terminara la llamada con Adrian, con los dedos aún rozando la pantalla como si se resistiera a dejar ir el momento. Solo unos segundos antes, sus labios habían dibujado una sonrisa radiante y su risa había brotado libremente cuando Adrian le dijo por teléfono que él también la extrañaba. Su voz había sido cálida, casual y llena de ese encanto suave que siempre hacía que el corazón de ella diera un vuelco. Pero ahora, con la línea muerta,