Llegué temprano en respuesta al llamado de la señora Josefina, desde las seis me pidió que viniera urgente. Bajé del carro, ella ya me esperaba en la terraza, Gladis la acompañaba, me saludó.
—Me dejó muy preocupada su llamada.
—Mira a ver si contigo habla, esta mañana se puso a llorar, luego quedó en ese estado. Gustavo me dijo que no me preocupara, que lo que tuvo fue una visión de las que suele pasarle. Sabes el don que tiene. ¿Quieres comer algo?
—Lo que quieras darme no hay problema, eso