La rutina ha cambiado desde que mis intrusos estaban en la escuela, ya pasó el mes. Verónica volvió a ejercer su profesión de veterinaria, feliz y mujer feliz, hombre feliz, las escapadas que nos damos para consentir a mi verga son monumentales.
Parecemos recién casados, raro o no, teníamos tiempo de no culear a las diez de la mañana; nuestra rutina, aunque era muy activa, se limitaba a después que los intrusos se durmieran o antes que despertaran.
En el día, estábamos vetados, cuando lo hacíam