Volví a besarla, como me gusta esta culicagada.
—Absolutamente novia mía.
Sus brazos rodearon mi cuello, nuestras lenguas volvían a unirse, mi verga se estaba levantando, tengo todo claro, hoy no llegaremos al sexo. Me separé un poco.
—Mañana debo trabajar. —susurró.
—Bien, mañana te llevo al trabajo y me presentas a tu jefe.
—Él es gay, está casado con un hombre más atractivo que él. —alcé una de mis cejas, la miré.
—El que vuelva a ser tu novia no significa que no tendré vista, y lo bueno se