—Él y yo somos uno.
Escuché la carcajada. Al llegar a la universidad vimos a Alfredo coqueteando con una mujer y a Patricia mirarlo.
—Esta gonorrea la está cagando a lo grande. —dijo.
Eso me dio una idea. Era momento que me las pagara. No soy de esas personas que mamen gallo y menos con eso, respeto las preferencias sexuales y no me burlo en lo absoluto, pero Pato no se merece lo que este cacorro le está haciendo, además tengo una cuenta pendiente por saldar.
—Sígueme el juego Arnold. —Al mirar