Llegamos en el momento que escuchamos una fuerte explosión, no hubo tiempo para nada. Solo escuchaba las órdenes de Rata, Any quedó de mandar agentes y parece que cumplió su palabra, de lejos se escuchaban las sirenas mientras que nosotros recibíamos los impacto e íbamos matando como un muro de acero, yo iba hiriendo.
Rompimos filas, había como treinta hombres dándonos resistencia, Cereza peleaba con uno, le dio una patada en la pierna y al caer de rodillas le dio el tiro por uno de los ojos. U