Como nunca mi turno no fue nada tranquilo anoche, quiero dormir, comer uno de esos deliciosos desayunos hechos por Inés o la señora Carmela y aunque no me guste reconocerlo, verla a ella… Debo alejar ese pensamiento, pero me era imposible.
Patricia tenía el culo más bello que he visto en mi vida, eso solo los había conocido con silicona, el de ella era natural, eso era solo carne. Llegué a mi casillero, al mirar mi celular noté el sinnúmero de llamadas de mucha gente. ¡Mierda! —¿Lupe se habrá c