Aníbal terminó de hablar y nos quedamos en silencio un rato, Roland se acariciaba el mentón con esa mirada perdida, lo conozco, está mirando las posibilidades en la que nuestro hermano tuvo que haber cambiado.
—No lo presionemos a qué venga al rancho, él tendrá sus motivos y respetémoslo por ahora.
—¿Crees que lo estén amenazando? —pregunté.
—Totalmente seguro, el que Marcela sea amante del padre de Arnold y que este de la noche a la mañana se alejara de Lupe… lo amenazaron con hacerle algo a e