Estaba rojo. Vi que Gustavo miraba su celular. Nos paramos al frente de él. Todos éramos unos tozudos, Shirly no tuvo que soportarme tanto. Pero las otras chicas, unas más que otras.
—Si te tomas ese vaso te parto la cara.
Le dije, él no ha vuelto a tomar desde que lo recibimos en la casa. Su desintoxicación fue dura, tan solo tenía doce años. Nos miró.
» Arnold, lo que sea, no merece que caigas en el alcohol.
—¿Es por esto?
Cereza y yo miramos el celular que nos pasó y eran unas fotos donde es