Mundo ficciónIniciar sesiónRegresé a mi habitación, me serví un vaso de whisky y luché conmigo mismo para no ingresar al cuarto continúo, era mejor que Verónica llore y saque su decepción. ¿Qué le iba a decir si la traté como una mierda? Estrellé el vaso contra la pared, me acerqué al bar a servirme otro. Tomé el celular y llamé a Simón.
—Sí, dime —escuché el jadeo.
—Dis







