Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo podía controlarme, sentí miedo, aunque no se lo demostré. No era normal en mí ilusionarme tan rápido con alguien.
—Vero, ¡deja de llorar!, por favor.
Me consolaba Lorena al lado de la cama. Desde anoche que salimos corriendo del hotel; Ella pagó mi tiquete, yo no tenía ni un peso, una vez subimos al avión no he parado de llorar en silencio
» ¿Te acostaste con él y te dejó tir







