Esa era una respuesta de Dios para que no lo matara, pero necesitaba hacerlo, solté dos tiros al lado de ese tipo, que se meo en los pantalones.
—Soy un asesino entrenado, trabajo para el gobierno. No quiero verte nunca más en la vida de mi hermana, hoy te perdono solo porque ella me lo pidió, la próxima te pelo. —Le puse el arma en el hombro y disparé, el tipo gritó—. ¡Esto es para que no vuelvas a golpear a una mujer!
Tomé de la mano a mi hermana, ya la tenía de nuevo conmigo, en mi vida, baj