La carcajada de la doctora fue contagiosa, se tapó la boca para no despertar a los bebés que dormían, se habían quedado calladitos desde que los unimos, los ubicamos como creo que estaban en el vientre de Verónica,
—Quiero ver a mi esposa.
—Ya salió de recuperación, esta dormida, mañana te prometo que podrás verla.
—Solo déjeme verla y darle un beso. Déjeme estar a su lado, los Sandoval no molestarán sino hasta las cinco de la mañana.
—Con ustedes he quebrantado todas mis reglas. Veré que puedo