Mundo ficciónIniciar sesiónLe ofrecí la tarjeta débito a la cajera quien la recibió y Verónica se la quitó de las manos para entregarme de nuevo.
—No —estaba roja.
—Míralo como un adelanto al trabajo que harás de traductora. —Aceptó a regañadientes. Me acerqué a su oído—. Es dinero lícito de mis negocios legales.
—Gracias.
Le sonreí como un tonto. Un vendedor nos ayu







