Las niñas dormían gracias a Guadalupe, esa chica tiene un don para los niños, pasa en su moto de un rancho al otro cada tarde después de llegar de la preparatoria.
—Nos vemos mañana, señora Luisa.
—Lupe ven. —La chica llegó a mi lado y le entregué el cheque, ella comenzó a negar.
—Yo no lo hago por dinero, señora Moreno, amo a los niños y ustedes ya me regalaron una moto para ir más rápido a la escuela y poder repartir mi tiempo entre los dos ranchos.
—Y yo solo pago un servicio.
—Con lo que me