Seguíamos conversando.
—Estás cambiando la vida de muchos niños en los orfanatos, podrías hacer escuelas.
—Me gusta esa idea. —Me besó en la frente—. Siento que hay algo más.
—Dejemos que el tiempo nos lo diga, siempre estaré a tu lado para apoyarte.
—Te amo.
Me dio la vuelta, quedó sobre mí, él estaba completamente desnudo y a mí lo único que me cubría era su camiseta blanca, la que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Su mirada llena de deseo enviaba corrientes a mi cuerpo, me siento can