Mundo ficciónIniciar sesiónTodos la observaron con extrañeza y pena, por lo que ella miró a su alrededor con frustración e irritación.
—No me miren como si estuviera loca. Yo no soy la tal Nora que ustedes mencionan, este señor no es mi padre y él... —apuntó hacia Edward—, ese imbécil que está ahí parado creyéndole a ustedes, es mi esposo —dijo la última palabra en un sollozo.
El







