Mundo ficciónIniciar sesión—Leela, no te alejes. —Su madre le advirtió mientras cocinaba en el gran fogón. Su aldea era pequeña y de gente con pocos recursos económicos. Su padre había muerto en la batalla meses atrás, por consiguiente, su madre y ella vivían de la pensión que el rey le dio. Leela tenía doce años y su cuerpo estaba empezando a cambiar por lo que su madre la cuidaba con recelo, dado que no tenían quien las







