Mundo ficciónIniciar sesiónDos meses después…
Sol me apresura cada dos minutos. Lo sé porque cada vez que me dice que me apure, veo mi reloj y el tiempo no avanza. Estoy pensando en eso, mientras acomodo mi corbatín, cuando escucho la puerta otra vez.
-Papá…
-Sol, hay tiempo. Te juro que luego de la boda te voy a enseñar la hora.
-No es necesario, el reloj de la cocina marca las 11:15 y la boda es a las 12, papi.
-Pero&hel







