Capítulo VIII...
-Antonio…
-Lárgate Laurent, y no vuelvas a importunar a mi madre
-Sabes Antonio, podré maldecir una y mil veces tu nacimiento – Antonio le dedica una mirada llena de desprecio a su abuelo – pero eres mi nieto…
-Yo no soy nada tuyo ¡largo de mi casa!
-Vas a ver nunca te casarás y tu madre perderá su herencia – y así se marcha
-Mamá…
-Hijo, tengo lo que me dejó tu padre
- ¡No voy a permitir que ese bastardo te despoje de lo tuyo!
-Antonio Meyer, esa boca – pellizcando con suavidad las mejillas de