Por Rocío
Llega mi tía a la guardia, la vi desmejorada y supe que tenía este maldito virus en su organismo.
Sin atreverme a preguntar por mis padres, la atendí inmediatamente.
-Yo estoy bien, pero tu madre no lo está.
Tuve que hacer un esfuerzo enorme para no llorar.
Mi madre era fuerte, el miedo real era mi padre.
No sabía lo equivocada que estaba en ese momento.
-Vos estás pálida y tenés mucha tos.
-No tanta, tu mamá…
Insiste.
Llamé a una enfermera para que me trajera una prueba para determi