Pero yo sabía que estaba viva.
Lo sentía.
El mundo no se la tragó. Alguien se la llevó y levantó muros lo suficientemente altos como para mantenerme fuera. Y yo iba a derribarlos.
Por las noches, repetía cada momento que había compartido con ella. Cada pelea. Cada beso. Cada mentira. Recordaba cómo