Punto de Vista de Chloe
El silencio gritaba más que cualquier pelea. Tres días. Habían pasado exactamente setenta y dos horas desde que Drake me dejó temblando en aquella habitación de hotel, dictando los términos de nuestra aventura como si fuera una fusión corporativa. «No me escribas. No me llames. Espera a que yo te diga cuándo y dónde. Eres mía, pero solo existirás bajo mis condiciones».
Me estaba ahogando en esas condiciones.
Cada vibración de mi teléfono, cada notificación, me provocaba