Punto de Vista de ChloeLa dominación que yo anhelaba, esa autoridad absoluta que había brillado por su ausencia en mi relación con Jack, estaba en cada poro de Drake. Él no se limitaba a darme placer; él ordenaba el placer. Sus manos grandes me sujetaban las caderas, obligándome a una posición de rendición total y humillante. Cada lamida, cada succión, cada incursión insistente de su lengua se sentía como una marca de propiedad.Estaba al límite, mi conciencia parpadeaba mientras el placer crecía, denso y rápido, desbordando mis sentidos. Mis dedos arañaban los papeles descartados sobre el escritorio, dispersándolos por el suelo. Gemí tan fuerte que juraría que los cristales estuvieron a punto de estallar, gritando su nombre; no como el reconocimiento dulce de una amante, sino como el grito gutural de un cuerpo que entrega toda su voluntad.—Drake... oh, Dios... más rápido, por favor, por favor —jadeé, frotándome sin pudor contra su cara. El aire escaseaba, la tensión era insoportabl
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