Dante
Nos resguardamos hasta bajar en el suelo donde me fijo por la parte baja en sus pies a los que apunto y suelto el disparo a uno de los suyos que cae y no pierdo el tiempo disparando a la cabeza en dos ocasiones
_ ¡Los pies! - gritan queriendo hacer lo mismo conmigo pero yo me cubro subiendo al auto dejando la puerta abierta. Bajo unos centímetros la ventanilla metiendo el cañón sosteniendo el arma con el cinturón de seguridad. Le coloco una argolla en el gatillo y esta comienza a dispar