Me gusta el tiburón.
Meses después.
—Que no, papá, estoy bien —repliqué, por enésima vez o algo así.
—Tu madre me comentó que tienes un acosador. Es algo por lo cual preocuparse —Negué con la cabeza, aunque él no podía verme—. ¿Estás seguro de que todo está bien?
—No es un acosador. Es un simple cliente un tanto... exigente —expliqué—. Y de nuevo, estoy bien.
—De acuerdo, haré como que te creo, hijo —Solté una risita por lo bajo—. Sin embargo, tu madre también me contó que a ti te gusta ese tipo, ¿es cierto? ¿Acaso