Hola, cariño.
«Hola, cariño. Si estás leyendo esto es porque, bueno, sucedió lo inevitable y si ese no es el motivo, te pido que dejes de revisar mis cosas, pero supongo que es por lo primero, ¿verdad?, porque tú nunca andas ni andarías de chismoso.
Hay tantas cosas que quiero decirte y no sé por dónde comenzar. Iremos por el principio, ¿de acuerdo?, ponte cómodo. Estoy seguro que estás parado frente a nuestra cama, siéntate en ella, ¿lo hiciste?».
Una triste sonrisa esbozó y se sentó en el borde de la cama.