Gustavo caminaba por toda la sala como león enjaulado, desde que salió de la empresa no pudo dejar de pensar en las palabras de su abuelo, era imposible que don Alcantara no se diera cuenta, pero no esperaba que lo hiciera rápido, y para colmo de males el idiota de Leandro lo traiciona en media reunión¿Que más podía esperar el día de hoy?
—Señor Gustavo
—¿Ya tiene lo que le pedí?
—En su mayoría, pero no era de eso que quería hablar con usted, tenemos un problema, uno bien grande
—Este día no