Pasaron meses, en los cuales Caleb deambula sin rumbo, viajo a paises pequeños, ciudades y pueblos remotos de los cualesno habia escuchado hablar nunca, enviaba una postal y regalos a los niños desl lugar donde estuvo, cumplio lo que prometio, Dulce nunca tuvo noticias de el, no interfirio en nada, ni cuando ella hizo publica una relación, en ese momento envio u sobre rojo muy grueso, con una tablilla de bendiciones, pero de Caleb no se supo nada
—¡Son unos ineptos! ¿Como que no pueden encontr