Cuando Willow escuchó aquello, llamó a las dos empleadas. “Esperen”.
Las dos empleadas se dieron la vuelta. “¿Cómo podemos ayudarte?”.
Willow caminó hacia ellas con una mirada seria y preguntó: “¿Quién es esta diseñadora de joyas de la que hablaban?”.
De repente, tuvo un mal presentimiento.
“Oh, es la diseñadora internacional de joyas, Zora”.
La expresión de Willow se llenó de ira mientras apretaba los puños. ¡Era esa mujer!
De repente, recordó lo que Maisie había dicho cuando se había ido