El suelo estaba hecho un desastre, y había un celular roto en el suelo.
Xavi se quitó la corbata, se colocó frente a la ventana francesa con los brazos en alto y respiró profundamente. "¡Esto es ridículo!".
Su padre no lo llamó para preguntar por él, lo único que le preocupaba era la reputación de su hermano.
Su asistente limpió cuidadosamente el desorden y volvió a colocar todo sobre el escritorio.
Xavi se giró y miró a su asistente. "Dile al Señor Lestrange para que venga a verme, ahora".