La voz de Ian la devolvió a la realidad.
Elaine frunció el ceño y se acercó a él con los brazos cruzados. "Señor Saldana, traté de ignorar tu falta de sinceridad, ¿pero en serio me mentiste?”.
"¿Mentirte?". Las manos de Ian, que estaban sujetando el cuello de su camisa, dejaron de moverse, y sus ojos se fijaron en el rostro de ella.
Elaine lo miró. “Mi padre dice que el Señor Juan Saldana solo tiene un hijo y que sufre de un trastorno mental. Entonces, Señor Saldana, ¿estás tratando de hacerm