'¡Nunca, nunca me enamoraré de ti!'.
Pearl se quedó atónita. Sentía como si alguien la hubiera apuñalado en el corazón. Sus hombros temblaban, y las lágrimas empezaron a caer de sus ojos.
“Yo no…”. Tanner colocó sus manos sobre las mejillas de ella y la acercó más a él.
Pearl le mordió el hombro con tanta fuerza que él la apartó por reflejo, haciéndola caer sobre los fragmentos de cristal en el suelo.
"¡Pearl!". Tanner corrió hacia ella y la recogió del suelo. Todo su cuerpo tembló al ver la