Punto de vista de Lily
—¡No! —grito cuando mi padrastro saca su polla gruesa de mi coño.
No quiero que deje de follarme.
Me da dos palmadas en el culo y me ayuda a girarme para quedar tumbada de espaldas frente a él. Me acomodo con las piernas bien abiertas. Puedo ver mis propios jugos brillando bajo la luz intensa de la oficina.
—Joder, nena, necesitaba ver tu cara —dice, y yo asiento con ganas. Se coloca entre mis piernas y sube una mano hasta mi pecho, apretándolo bajo su palma y jugando con