De la noche a la mañana, Howard Vincent se convirtió en figura en el difícil y competitivo mundo de la moda. Hacía apenas unos días no era nadie apenas un advenedizo en ese exigente ámbito de los diseños, y ahora era idolatrado, venerado y elogiado por los medios de prensa y los críticos estaban rendidos a su magia y talento. Le llovieron de inmediato contratos millonarios de diversas casas de diseños, los principales modistas del mundo se arranchaban sus creaciones y sus dibujos se propalaban