Walton me llamó esa misma noche que me hice cargo de la clínica. -Su marido no ha logrado superar el cuadro de depresión que padece, señora Monroe. Se ha convertido en un vegetal. Lo estamos alimentando por sondas, es un caso perdido-, me dio una gran estocada en el corazón. ¡¡¡Él se vengaba conmigo de haber perdido su clínica!!!
-Usted tiene la culpa por no dejarme verlo-, me puse furiosa.
-Era una orden del juez, señora Monroe, yo solo cumplí estrictamente las ordenanzas de la ley-,