De pronto pasó un año y proseguí sin saber nada de nada de Moe Warren. Sus negocios lo dirigían otros accionistas y era ahora como si él nunca hubiera existido. Había otra secretaria, otro personal y nadie se acordaba de Moe, incluso la policía dejó de buscarlo y de preocuparse de sus negocios turbios, porque ya no los habían.
Yo misma me aboqué a mis negocios, que estaban en su mejor momento, dejándome muchas ganancias. El Unión Bramido era otra vez campeón, Cándido había vuelto a ganar el