Esa noche mientras retozaba en mi cama en Rancho Monroe, me escribió Suphanan Pholsongkram. -Encontré una carta de Supachok Suengchitthawon en su oficina principal-, decía el texto. Me pareció muy enigmático.
-¿Acaso me va a desheredar?-,le envié un emoji de risas.
-Nada de eso, usted es nuestra reina vitalicia-, me siguió el juego mi primer ministro. Luego de un rato me envió la carta de Supachok escaneado a mi celular. -Es mejor que lo lea, Jacky, la hará sentir muy bien-, me subrayó.