—¿Aquí? —Ricardo se quedó un poco confundido y dijo: —Doctor, ¿necesita que busque una habitación bastante tranquila para evitar que lo molesten?
—Esto no es necesario— Juan negó con la cabeza.
—¿Necesito acostarme? —Ricardo preguntó de nuevo.
—Tampoco.
—Entonces, entonces ¿qué debo es lo que debo hacer? —Ricardo estaba cada vez más desconcertado.
—Solo abre en este momento la boca.
Aunque Ricardo estaba lleno de dudas, obedeció y abrió la boca.
Juan sacó al instante una pequeña botella de plást