Capítulo 74
Al momento, Patricia caminó lentamente directo hacia Juan, extendiendo su delicado brazo, y con una mirada apasionada le dijo: —Señor Juan, ¿puedo invitarle a bailar conmigo?

De inmediato, todo el salón quedó en un silencio absoluto.

Todos tenían una expresión de gran asombro.

Patricia había rechazado a tantos jóvenes talentosos de grandes familias, pero ahora invitaba a ese chico.

En ese instante, la cara de Jesús y los demás se pusieron extremadamente feas.

¡De veras, qué terrible humillación!
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