¡Een ese instante llegaron los Pérez!
Todos sintieron al momento una opresión.
Con el sonido de pasos apresurados, de repente irrumpieron en el salón una docena de hombres corpulentos vestidos con trajes negros, empuñando diversas armas.
Tan pronto como aparecieron, una atmósfera opresiva llenó por completo el salón de banquetes.
Era una atmósfera mortal.
Porque estos hombres eran los guardaespaldas de élite que los Pérez habían contratado con muchísimo dinero. Algunos de ellos eran fugitivos in