La carrera militar de Celeste le había otorgado un aire de imponente ferocidad.
En ese momento, todos los presentes en la sala se encontraron justo con la mirada de Celeste, y ninguno se atrevió a mirarla directamente.
Observando cómo Celeste dominaba con autoridad la escena, incluso el alcalde Felice y los demás no pudieron evitar guardar sus miradas despectivas, sintiendo una profunda admiración en su interior.
No era de extrañar, pensaron, que ella fuera la hermana de Dragón Supremo de la Ord