Al ver que Patricia parecía tener algo que no podía expresar, Juan decidió no insistir más en el tema y cambió de conversación: —Vamos a reunirnos todos como familia y salir a comer, no dejemos que Elena se ocupe de todo.
—Está bien, haré lo que diga Juan, — respondió Patricia con una amplia sonrisa, aunque su expresión aún reflejaba cierta preocupación.
Elena se alegró enormemente. Desde su recuperación, hacía mucho que no salía de casa. El regreso de Juan, y que además Celeste estuviera con el