Felice no insistió más, dejó una última frase y siguió a los demás hacia el interior.
—¡Espero que no pase nada!
Adelio, al ver que él y su grupo se quedaban atrás, expresó de inmediato su preocupación.
Después de todo, la idea de llamar al alcalde había sido suya.
—No te preocupes, —— dijo Clarisa con voz sombría. —Todo el Palacio de los Sabores está rodeado por la policía, nadie podrá salir. Aunque Celeste tenga habilidades, no podrá escapar, ya verás el espectáculo.
Claramente, Clarisa esta