—Sé que no están conformes, pero deben entender que mi hermana Celeste no se ha convertido en la dueña de Solestia gracias a nuestra relación, sino por su propio poder.
—Lo que voy a hacer es esto: todos los que no estén de acuerdo, pueden desafiarla. Cualquiera que logre derrotarla, yo lo apoyaré como el dueño de Solestia, sin lugar a dudas.
Al escuchar las dudas de ambos, Juan no se molestó en dirigir una mirada más allá del alcalde y Felice.
A diferencia de los otros jefes de las grandes fami