En poco tiempo, una tras otra, llegaron coches de lujo, deteniéndose frente al hotel. Era la familia Abarca que hacía su repentina aparición.
Al frente iba abuela Abarca, seguida por figuras importantes como Quirino, Odón y otros miembros de la familia.
—¡Clarisa, Clarisa, ¿dónde está Celeste? ¡Llévame a verla ya!
La abuela Abarca caminaba con una energía impresionante que nada tenía que ver con la fragilidad que normalmente se esperaría de una mujer de su edad.
Desde que la Orden del Dragón Ce