—Juan, ¿no puedes esperar un poco más? ¿Cómo puedo salir sin arreglarme un poco? Si no me veo bonita, ¿cómo van a retirarse las demás chicas?
—¡Debes saber que, en Solestia, ahora soy la mujer más codiciada entre todas las grandes damas de las familias nobles!
La voz de Celeste ya se escuchaba desde el interior de la habitación, antes de que ella misma apareciera.
—¡Hermana, si los demás no me conocen, tú sí sabes cómo soy!
—Si no sales ya, ¡la cena que reservé se va a acabar!
Solo frente a s