Cuando Alaón vio la mirada enigmática de Valerio, esbozó una sonrisa sin poder responder, pero en sus ojos apareció un destello de rabia.
Al ver que no quería revelar sus planes, Alaón no insistió más. En cambio, comentó: —Primero hay que rescatar a tu hermano, que ahora está detenido en la Orden del Dragón Celestial. No sabemos si sigue vivo o no.
—Voy en seguida. —Valerio asintió con determinación.
Media hora después, Valerio llegó a la base de la Orden del Dragón Celestial.
Sacó su identifica