—¡Delfina, detente!
Al ver la acción de su nieta, el anciano cambió de expresión al instante y gritó para detenerla.
Él sabía que su nieta había sido discípula de un maestro de artes marciales desde muy joven, y gracias a su talento excepcional, había alcanzado el nivel de la Fuerza Oculta en tan poco tiempo. Una sola de sus manos podía derrotar a varios hombres comunes sin esfuerzo alguno. Ahora, al ver que atacaba a un joven desconocido, temía que algo terrible sucediera si ella no controlaba