Melchor cambió de expresión y soltó una melancólica risa:—Así es, la familia Alarcón, siendo una de las familias guerreras ancestrales de Ciudad del Alba, nos observa a todos desde lo más alto como si fueran dioses. Se rumora que el ancestro de la familia Alarcón es posiblemente un maestro del arte marcial. Si deciden intervenir, ni siquiera el señor González podrá conseguir lo que busca.
—Aun así, sigue siendo una valiosa oportunidad. Espero que ese tal señor González sea tan poderoso como dice